Hola holita hijos de perra, se que os encanto el test que publique, aquí viene el segundo, no os imagináis lo bien que me lo pase leyendo los porcentajes de respuestas.
Buenas, buenas, buenas queridos delincuentes internautas. Llevo un tiempo sin publicar una entrada y los motivos os importan una mierda por lo que no los voy a exponer.
Hoy le voy a dedicar un post más a la mejor amiga de cualquier persona, a la que siempre estuvo ahí cuando nadie más lo estuvo, a la música.
Por mucho que me gustaría abrir un debate entre la música que me parece una verdadera obra de arte y aquella que me produce nauseas, no debo ni tampoco quiero, es un tema demasiado subjetivo y no quiero crear conflictos, OK? No quiero violencia en mi blog.
Escuchamos música en muchas ocasiones y situaciones: Cuando queremos evadirnos del mundo que nos rodea, para no parecer idiotas en la discoteca bailando sin ritmo o simplemente para pasar el rato.
Ahora es cuando yo pregunto, ¿Por que hay tantos gustos distintos de música? ¿Por que algunos son tan fuertes? ¿Por que se disfruta tantísimo escuchando la música que te gusta? ¿Por que ese amor tan fuerte?
Que no os asusten tantos interrogantes, he estado un rato reflexionando y creo que llegué a una hipótesis con argumento.
Cada persona tiene una serie de preocupaciones, le gustan más o menos ciertas cuestiones de la sociedad y sus sentimientos y pensamientos se dirigen hacia un sentido u otro. Y os estaréis preguntando... OK, Pero, ¿Qué tiene que ver esto con la música? Pues sencillo, la música que a cada uno le gusta refleja su persona, sus pensamientos, sus sentimientos, sus actitudes; cuando la escucha siente que alguien le entiende, le comprende y eso siempre es satisfactorio.
Por eso acabo diciendo que nuestro MP3 nos delata, tu personalidad está plasmada en tus listas de música. Podéis creerme o no, es una simple hipótesis y como dije más arriba no quiero violencia ni conflictos en mi blog.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Buenos días, tardes, noches, madrugadas... buenas, buenas, buenas. Llevaba mucho tiempo sin publicar una entrada y seguro que sabrán deducir por qué.
Para los que les cueste llegar a la conclusión, les expongo mi razón esquematizada.
Verano, vacaciones, internet de mierda, fiesta , resaca, llega septiembre, más fiesta, ibuprofeno, empiezan las clases...
Lo importante es que he vuelto, ya estoy aquí amantes de la pijería delictiva.
Hoy me gustaría hablar de algo que nos incluye a todos, los grupos sociales. Para entender de lo que quiero hablar debemos preguntarnos que es un grupo social.
Desde pequeños se nos mete la idea en la cabeza de los grupos sociales. Grupos en base del status social, o en el dinero que se posea, o del trabajo que tengas, o de como vistas, donde vivas, el coche que tengas, la música que escuches...
La cuestión es dividir la sociedad en pequeñas entidades formadas por personas que tienen algo en común, y yo digo, ¿Por qué?
¿De verdad somos tan poco humanos de solo poder relacionarnos con gente que se parece a nosotros en algo? Sería muy aburrido siempre estar deacuerdo en todo, sería como hablar con uno mismo en el espejo, sería como ir contigo mismo multiplicado, realmente, no le encuentro sentido.
Aún entiendo que las sectas parezcan siniestras, y que os asusten los testigos de Jehová, pero es innegable que tener amigos de distintas mentalidades o estilos es realmente satisfactorio pero lo más importante útil.
Tener amigos rollo Gansta, Skaters, mafiosos, delincuentes, intelectuales, estúpidos, frikis, deficientes, espirituales, enfermos, colgados, deportistas, pervertidos, tira cañas, Emos, góticos, fiesteros, niños de mamá, tatuados, agujereados, responsables, trabajadores... ¿Normales?
Debería acabar diciendo (Como en mi primera entrada)que no existen las personas 'normales'. OK. Por que para decir que alguien es normal, necesitaríamos describir la palabra 'normal'. ¿Como es una persona normal? Algo normal es algo que se ajusta a la normalidad, pero. ¿En que se basa la normalidad? La normalidad es subjetiva por lo que no podemos aplicar el término 'normal' a una persona.
Cada persona tiene sus peculiaridades, sus rarezas y sus costumbres; no existe la persona normal, o al menos no hasta ahora y si por algún casual surge, no sería normal su existencia, sería más bien rara.
¿Cuál es el mejor modo para acabar odiando una canción?
Poniéndote de despertador evidentemente. Siempre te queda la opción de ponerte
algunas de esas melodías irritantes que vienen con el móvil incorporadas…
Pitidos agonizantes que casualmente siempre suenan en el momento más placentero
del sueño… Yo casi prefiero lo tradicional, ¿saben? Siempre he querido saber lo
que es despertarse con el Quiquiriquí del gallo en una granja, lo mejor de eso
es que no existe la opción de “posponer alarma” si el gallo está con anginas o
muerto, lo siento jefe pero mi gallo no canto por la mañana. ¿Despedido? No lo
creo, es una buena escusa, o al menos eso espero.
A parte de los despertadores la nueva tecnología nos está
comiendo vivos. Cuando no estaba tan avanzada nosotros controlábamos las
máquinas, ahora son ellas las que nos controlan a nosotros. Miren un ejemplo
claro, los teléfonos móviles. Como su propio nombre indica es un teléfono,
móvil, es decir, un teléfono que se mueve (quiero decir que lo movemos
nosotros). En cambio ahora el uso menos habitual de los móviles es la llamada.
Nos metemos música, cámara de fotos, de video, todas las redes sociales en las
que uno tiene cuenta (suelen ser todas). Ahora no se llama, se usa Whatsapp.
Todos los móviles disponen de “Angry Birds” y de “Munched Screen” Lo peor de
todo es que cuando vas a tomarte algo con una amiga, un amigo; mientras habláis
esta chateando con el socorrista de la playa… algo muy triste y frustrante para
ti, ahora además de no llamar también nos cuesta ser sociablespor la vía oral y mirándonos a los ojos (no
cuenta el skype ni la web cam).
Voy a exponeros algunas ventajas del teléfono fijo.
Empecemos por la memoria, si, la memoria. Como no hay una agenda de contactos
donde luego sale “Llamando fulanita”, no queda otra opción de memorizarlos o
bien apuntarlos a mano. Cuando te llaman a casa, sale escrito el número del
emisor de la llamada, si lo has memorizado o te da tiempo a comprobarlo puedes
saber quién te llama. ¿Qué hay de bueno en esto? Es algo fantástico, si no lo
quieres coger porque es tu madre o el jefe o simplemente un gilipollas, no lo
cojas y lo dejas ahí sonando. Lo que diferencia esta misma situación en el
teléfono móvil es que si se trata del teléfono fijo pones la simple excusa de
que no estabas en casa o estabas en la ducha…etc. No pueden culparte por que no
existen pruebas, ese sí que es un invento magnífico (ovación al teléfono fijo
por favor).
La tecnología ha cambiado la sociedad en todos los sentidos.
Los temas de conversación han cambiado, y las personas también. Ahora somos más
cobardes, ¿Por qué?, sencillo las relaciones ahora se rompen por chat (del
mismo modo que empiezan), tienen miedo los jóvenes de ahora de dejar a su
pareja mirándola a los ojos, o, no se igual es una psicópata.
La nueva tecnología puede ayudarnos pero también
desfavorecernos. Siento tener que nombrar la palabra “crisis” y “parado”. Si lo
miran desde una cierta perspectiva el avance de la tecnología lleva al retraso
de muchos trabajadores los cuales son sustituidos por máquinas. Las máquinas no
son tan antipáticas como los banqueros pero a veces no te entienden y eso
aumenta nuestra violencia la cual puede llevar al desastre o bien a causar un
escándalo público. ¿Qué hace este tipo de gente con su vida?Pues, resumiendo, trabajan menos que el
costurero de Tarzán.
Deberíamos tratar de
volver al pasado. Vender todos nuestros objetos brillantes o que se los lleven
las urracas, unmundo sin despertadores,
sin teléfonos móviles, sin consolas, sin secadores, sin planchasde pelo, sin rizadores de pestañas… bueno
saben que, el avance tecnológico es estupendo, los gallos están para comer en
navidad no para despertarte por las mañanas y las consolas matan el tiempo en
las comidas familiares. Retiro lo, dicho me encantan los Smartphone, no me
gusta la sensación de no estar conectada con el maravilloso mundo exterior.
Recuerdo aquel primer día como si fuera ayer. Entre en la
clase de la mano de mi madre y vi a personas tan diminutas como yo, todas con
su falda escocesa hasta los tobillos y los chicos con los pantalones pesqueros
en el mismo estampado.
Nuestros únicos deberes eran colorear princesas y nuestros
apuntes eran mancharnos los dedos con pintura acrílica. Algunos comían
pegamento de barra, otras gomas de borrar, que más tarde sustituyeron por
grapas; a otros les gustaba más lo orgánico por lo que optaban en el menú por
hormigas rojas. En estas edades veíamos todo alcanzable, posible, seguro de
poder realizarse. Podíamos ser princesas y hadas y algunas incluso eran
spiderman, éramos lo que nosotras queríamos, cuando nosotras queríamos. No
había notas ni calificaciones, solo estrellitas doradas que la profesora
colocaba en tu nombre cuando hacías algo bien. Aprendimos a contar, a colorear,
a leer a escribir, a sumar… pero aprendimos cosas más importantes, saber
hacernos valer.
Cuando empezamos primaria nos sentíamos super mayores y
algunas incluso sacaban la lengua a los novatos de infantil a través de la
verja que nos separaba. Había una diferencia muy clara en esta etapa, ya no
estaban los hombres. ¿Cómo íbamos ahora a compartir los novios? Un poquillo difícil
compartir relaciones en la distancia.
Teníamos amigas nuevas que acababan de llegar pero es como
si llevasen toda la vida. Compartíamos chicles, intercambiábamos cromos y
pegatinas, jugábamos a balón prisionero, o a la comba, siempre siguiendo las
modas del recreo, seguimos tendencias desde pequeñitas.
No olvidaremos nunca a Mardoqueo, ni a toda su familia
(cementerio de moscas en la ventana con tumbas diseñadas de forma exclusiva por
nosotras). Tampoco las tizas que nos tiraban para estar atentas, ni los
pupitres que se abalanzaban sobre nosotras por no haber hecho los deberes (casi
prefería cuando me arrancaba las hojas de todo el cuaderno).
Nuestra gran ilusión de cada año, entre muchas otras, era la
fiesta de fin de curso. Bailábamos Waterloo, o YMCA, Grease e incluyo el equipo
A. Pero por alguna extraña razón en casi todas nuestras actuaciones había
alguna lesionada con muleta o vendas en el brazo. Aunque siempre conseguíamos disimularlo
dándole un papel especial como el agitar una bandera.
Cuando acabo primaria nos volvimos a sentir superiores,
nuestros horarios eran distintos y vinieron nuevas alumnas que pronto se
hicieron amigas.El peso de las mochilas
aumento, las profesoras eran más duras, y había que estudiar mucho más. Algunas
profesoras al principio nos dieron miedo pero acabamos riéndonos con ellas.
En esta nueva etapa de nuestra vida surgieron algunas
diferencias y aunque hubo roces de vez en cuando en el fondo todas nos queremos
y hemos sabido aceptarnos por lo que somos y no por lo que hacemos. Cada una de
nosotras es diferente, ¿y no sería muy aburrido relacionarte solo con gente
idéntica a ti? Sería como hablar con una misma delante del espejo.
En los recreos ya no jugábamos, nos sentábamos en coritos
cuyo volumen cambiaba de forma constante. Algunas ya fumábamos y nos escondíamos
para fumar en el recreo todas con nuestro kit anti-olor en la mochila el cual
incluía colonia y chicles.
Poco a poco fuimos creciendo y ya salíamos los fines de
semana por las tardes. A las cinco y media en vips o en cañones del Corte
Inglés. Al principio eran meriendas que más tarde fueron sustituidas por
botellones o por tardes en la Green o En la Nueve, cosas que ahora encontramos
de críos.
Sin darnos cuenta ya estábamos rozando bachillerato. Las
profesoras eran las mismas pero nosotras habíamos cambiado. La velocidad de
escritura en la pizarra se acelero de manera desorbitante, pasábamos hambre en
las clases de la una y media o simplemente nos entraba el sueño aunque te
puedes mantener despierta con sudokus.
Nos llamaban insulsas, nos llamaban princesas, guapas,
pequeñuelas, chiquis.
Realmente pienso que todavía no somos conscientes del todo
de lo que dejamos aquí. Llevamos toda nuestra vida en el colegio y muchos
momentos se quedan en él. Hemos aprendido a ser independientes ya que ahora nos
dejan solas. No nos llamaran princesa en la universidad, no tendremos a nadie
que nos ayude cuando nos atascamos con una integral, no tendremos esa confianza
que tenemos entre nosotras con nadie más y eso se debe a que nos hemos visto
crecer unas a otras, nos hemos visto evolucionar, nos hemos visto madurar. Eso
nos hace tener entre nosotras una conexión especial una confianza plena que
durará para siempre por muchos años que pasen.
Entramos jóvenes e inexpertas, salimos maduras y
profesionales.
Es posible que yo no sea la más indicada para hablar de
temas como son las relaciones de pareja y los noviazgos, pero, trasescuchar numerosas ralladas de amigas y
amigos, he llegado a la sincera conclusión de que nos hacemos más daño nosotros
a nosotros mismos que la otra persona implicada.
En primer lugar, y yo ahí también me incluyo, está en saber
lo peligroso y arriesgado que puede resultar el idealizarse. Al principio nos
hace sentir mejor y con más ilusión, pero cuando la cosa se tuerce caemos en
una ruina moral. Sobre todo nosotras, cuando vemos algo que nos gusta en un
hombre tendemos a exagerarlo por bueno y a veces la cosa va a más,
imaginándonos lo perfecto que sería tener una relación con él, cuando en
realidad, no lo conocemos.
Pero, lo más doloroso del amor no es la infidelidad o “poner
los tochos” sino cuando te das cuenta de que esa persona de la que te habías
enamorado no existe. Es una personalidad imaginaria que has introducido
inconscientemente en la otra persona. No te has enamorado de él, te has
enamorado de un fantasma, no te has enamorado de la persona que es sino de la
persona que tu quieres que sea.
En ocasiones nuestro inconsciente no quiere creerse tal
tragedia y sufrimos de forma continua esperando que esa persona se convierta en
la que nosotros queremos, pero, eso no está en tu mano y por mucho que tú lo
desees y guardes falsas esperanzas, él seguirá siendo el mismo cabrón de
siempre del que te creías haber enamorado.
Aquí me refiero cuando nos hacemos más daño nosotros mismos.
Estamos en una lucha continua contra nosotros mismos, nos convertimos en
verdaderos masoquistas. No te ha engañado, no te ha pegado, simplemente te ha
mostrado lo que es, no lo que hace, y, si no lo aceptas o no quieres aceptarlo,
entonces, eres tú la que te estás arañando el corazón.
Solo hay una solución para este embrollo: OLVIDAR, cada uno
a su manera pero siempre con un primer paso común, Reconocer lo sucedido.
Puede que cueste tiempo curar la herida que tú misma has
estado ensanchando, pero si luchas por tu felicidad se irá cerrando hasta que
no quede si quiera una cicatriz.
Como decía Sabina “No hay peor nostalgia que añorar lo que
jamás sucedió”
lunes, 4 de junio de 2012
No saber decir "Te quiero"
Tras numerosos fracasos y experiencias he llegado a la
conclusión que la raza humana no sabe el significado del verbo “querer” y si lo saben no se atreven a nombrarlo (Igual que Voldemort)
Querer un helado, querer aprobar, querer entrar en el
Operación Triunfo (LOSER)… Se puede querer muchas cosas en esta vida a parte de
dinero y un bien estar en el futuro. Pero cuando hablamos de querer a una
persona las cosas se complican.
Una chiquilla que lleva con su churri una semana
conociéndolo el mismo día que empezaron a salir, dice que ya lo quiere. Puede
que le guste, que se halla enamorado perdidamente de él, pero “querer a
alguien” es muy pero que muy distinto a “enamorarse de alguien”.
Para llegar a querer a alguien debes conocerlo bien, porque
no puedes querer algo que no conoces. Puede llamar tu atención o despertar tu
interés, pero no quererlo.
Si no sabes si la quieres, es que nunca has querido a nadie,
si no la quieres, deja de jugar, y si la quieres se hombre y díselo. Es posible
que se asuste y piense que es un error porque no te quiere perder como amigo, tiene
miedo a que salga mal; es posible que lo intentéis y salga mal, desapareciendo
por completo la relación que teníais en la amistad. Pero cabe una posibilidad
de que salga bien, aunque sea una entre un millón, merece la pena intentarlo.
Si no actúas, jamás harás nada útil; sin el riesgo, la vida no tiene sentido.
Para ganar tienes que arriesgar; aplasta y no seas aplastado. Sal del pozo, no
te quedes en el pozo. Si no te asomas por el barranco, nunca sabrás si había un
abismo o se encontraba el paraíso. Merece la pena asomarse, recuerda que en tu
espalda tienes un paracaídas.
sábado, 2 de junio de 2012
Hoy me siento NOSTÁLGICA.
Soy consciente de que muchas veces deseamos que el tiempo se pare, que ese momento dure para siempre. Para unos es un beso, para otros un orgasmo, y para los más normales, los típicos momentos eufóricos con los amigos, que son como el último cigarrillo de la caja, esperas que no acabe, lo saboreas, pero cuando has llegado al filtro, ya no lo puedes recuperar.
En estas fechas de bochorno aragonés, las gente de mi edad se prepara para selectividad, no muchos siendo conscientes de que van a dejar una etapa muy importante de su vida. No se, vosotros lectores, pero yo en mi colegio llevo toda mi vida, y, aunque no fuera así, siempre acabas considerando a tu colegio como algo ordinario en tu vida, algo a lo que te acostumbras. Suena la alarma, la pospongo, la vuelvo a posponer, "Coño llego tarde", me ducho, me visto, desayuno por el camino, llego tarde...
Sea como sea, el colegio te guste o no, es algo a lo que estamos acostumbrados y al dejarlo vamos a notarlo así que deberíamos pararnos a pensar.
Por ejemplo en infantil, si no recuerdo mal cada vez que hacías algo bien tenías un gomet pequeño, tres pequeños hacían uno grande y tres grandes eran una estrella. Primaria eran negativos (o al menos eso decían) y tres negativos te bajaban la nota. Pero en secundaría las cosa cambió, se acumulan ceros, y tres ceros, NO SUMAN CERO, suman una evaluación suspendida. Pero OJO, si haces algo bien, ni MU! ¡Hay como hecho de menos aquellos días tan felices cuando los únicos deberes que teníamos era traer las princesas coloreadas!
Conspiraciones entre amigas, conspiraciones contra unos y otros; reuniones matutinas en los recreos, partidos de balón prisionero- (Que más tarde se sustituyeron por la búsqueda de rincones para echar un piti), tomar el sol, hacer pirola, picarse la clase en el baño (me encontraba mal)...
Segundo de Bachillerato si, ha sido una putada de curso, mucho que estudiar, muchas presiones por la nota de corte, muchas angustias por las pruebas de acceso a las privadas, o frustraciones por no llegar a la asignatura. Ha sido duro, pero ya ha acabado lo peor. Ahora solo queda selectividad.
Por muy exigente que halla sido este curso, hay que reconocer, que ha sido importante. La propia necesidad de estudiar más nos ha hecho madurar (existen excepciones), y eso nos llega a darnos cuenta de lo que tenemos ahí, nuestros amigos y amigas, nuestra infancia, nuestra niñez, todos esos momentos vividos están ahí; y son cosas que por mucho que crezcamos nunca llegaremos a olvidar. Aquí se traban amistades que duran toda la vida, y mi consejo es que las mantengáis lo más calientes que os sea posible. De verdad, que merece la pena.
jueves, 17 de mayo de 2012
HUMOR Y LOCURA.
Guión de
Sopa de Ganso (Paramount, 1933)
Chico: Un coche y un
chofer cuestan demasiado, he vendido mi coche.
Groucho: ¡Qué
tontería! Yo en su lugar hubiese vendido el chofer y me hubiese quedado con el
coche.
Chico: Pero es que
necesito al chofer para que me lleve al trabajo por la mañana.
Groucho: Pero, ¿Cómo
va a llevarle si ha vendido el coche?
Chico:
No necesita llevarme, estoy sin trabajo
Nietzche dijo que el hombre sufre tanto y tan profundamente que
ha debido de inventar la risa.El
escritor Álvaro de la Iglesia decía: “Quizá estemos locos porque hemos
procurado decir lo primero que nos vino a la punta de la pluma”.
Yo opino sinceramente que ambos están en lo cierto. Tanto
que sufrimos tantas rayadas tantas desgracias, llega un momento que “me rio por
no llorar”. ¿Cierto o no?
Una caída cómica por ejemplo, seguro que se ha roto los
“huesos” pero yo no puedo parar de reírme.
No hay nada más santo que la risa, no hay mejor medicina. Las carcajadas aumentan los niveles de oxígeno en los pulmones regulando su actividad (Conclusión, fumar no es malo, luego lo contrarrestas con el monólogo de los Americanos).
Respecto a la locura y la risa yo pienso que están y estarán
unidas. La locura nos lleva a hacer cosas imposibles y de ahí surge la
hilaridad. Todos estamos locos, el mundo está loco pero vivimos en un mundo en
el cual la gente ríe; unos más otros menos pero cada ser humano ríe aunque sea
solo para disminuir el gran sufrimiento profundo que le atormenta.
Es posible que me equivoque, es posible que mi teoría sea una simple falacia, pero es evidente que todos buscamos ser felices.
lunes, 9 de abril de 2012
Viva a la vida y vive la vida.
Buenas mañanas, tardes, medios días, madrugadas, noches… (No
sé a qué hora leeréis la entrada). Seguro que todos vosotros (igual que yo)
habéis pensado en un momento dado que la vida propiamente dicha es una mierda.
Te pegas hostias en el colegio, en la universidad, roces con la familia,
momentos depresivos, vidas sentimentales complicadas… vamos que sois unos
desgraciados. Creerme, yo tengo muchos de los ejemplos puestos y sí, muchas
veces pienso que la vida es una mierda. Pero pensar eso no soluciona las cosas
simplemente te auto deprimes todavía más.
Si suspendes un examen, tu pareja de deja, tienes un mal
momento; no te frustres, eso disminuye los niveles de serotonina en el cerebro.
Aunque parezca simple, no lo es.
Por si alguno no lo sabéis, la serotonina es una hormona que
se sitúa en el cerebro. Esta hormona es la responsable del descenso del ritmo
cardiaco, es decir nos ayuda a encontrarnos menos nerviosos. Esta hormona nos
ayuda a estar menos obsesivos y dejar de darle vueltas a la cabezapor un examen, por una mala relación, un
problema familiar…
Si no nos obsesionamos, estaremos más concentrados en lo que
toca hacer en cada momento del díaya
sea estudiar, como salir. Disfrutaremos más cada momento si no pensamos en el
fiestón del sábado cuando estamos estudiando química o de igual manera nos
pensaremos “El examen lo llevo fatal, lo voy a suspender” cuando has salido a
tomarte algo el viernes.
La obsesión es la base de todos los problemas. Ante cualquier
altibajo, (o más bien bajón), no respondas con negatividad y pesimismo, sino
que sigue adelante y no te rindas. Si la vida de da hostias, devuélveselas. O
como dicen los americanos:
Hoy os traigo algo nuevo. He creado un test. Este test esta basado en las personalidades. Supongo, que cada uno sabe como es, pero soy una cotilla y me aburro mucho en casa:) alé disfrutar y sinceridad antetodo, ES ANÓNIMO (mentira, soy una hacker y me acabaré enterando)
Viva a la fiesta, viva al alcohol, viva al tabaco y al
descontrol. Qué bien sienta de vez en cuando (cuanto más en cuanto mejor J ) irte de copas con
los amigos disfrutar de la noche como si no existiese la mañana. Hoy me he
despertado algo resacosa, al despertador le ha dado por funcionar bien justo
hoy (que casualidad), mi padre ya me ha visto despierta y alé, a comprar el
pan.
Es curiosa la forma en la que a medida que el tiempo pasa
cambiamos nuestra forma de pasarlo bien, algunos jugaban a Pokemon, (casi todos
los tíos, aunque les cueste reconocerlo), algunas a princesas o a las
famosísimas bratz que parecían unos chupachups con un cuerpo diminuto y
alargado, una cabeza como un globo aéreo y unos ojos igual de grandes que sus
manos, sin olvidarnos de los pies intercambiables (Ojalá eso se pudiera hacer,
que cómodo sería…J)
Aún recuerdo como le ponía la cocina a mi madre, llena de
masa incomestible por las paredes en un intento de galletas (No fue mi culpa,
los botecitos de sal y azúcar eran indiferenciables, haber puesto etiquetas).
La de vasos rotos, vestidos rasgados (demasiado largos para mí), bolsos
pintados (demasiados sosos para mí) y tacones partidos (estaba demasiado alta con ellos puestos),
¿y alguno de vosotros pintó con permanente en las paredes? (No entiendo los
enfados, era una verdadera obra de arte).
Ya crecimos un poco y pasamos de las muñecas y de los cromos
manga, ahora los cromos son de futbol y las chicas intercambiamos pegatinas.
Los chicos el recreo lo pasan con una pelota y nosotras nos sentamos en
corritos con nuestras conversaciones: “lo ten”, “No lo ten”, “te lo Cam!”.
Los cromos se esfumaron y había que entretenerse con algo.
Por eso se recurre a comprar ese primer paquete de tabaco. Se solía comprar un
paquete entre todas las amigas y nos escondíamos en la esquina del recreo
sintiéndonos unas autenticas profesionales del espionajey como si estuviéramos en el programa de
protección de testigos. (Que risa más tonta te entraba).
Ya empezábamos a dar una vuelta los viernes por la tarde, a
merendar y luego al cine. Como eso empezó a parecer aburrido y repetitivo,
recurrimos al botellón que todavía se repite en ocasiones. De botellón en el parque a botellón en casa, y de botellón
en casa, a ir de cubatas. Primero los de garrafón en un
bar de chinos que si no venden a menores, quiebran. Después ya pasamos a
reunirnos con toda la gente en los mismos bares, en unos tienes suerte y de
dejan entrar y en otros no. “Tengo 18 pero el carnet lo tengo en casa, pero le
juro que los tengo”. Hay otra mejor “Tengo el carnet en el coche, anda no me
hagas ir a buscarlo”.
La vida es corta, disfrútala, si te apetece hacer una locura, hazla, si quieres pintar la pared, píntala, si te apetece jugar a Pokemon, juega a pokemon, cambia tus cromos (ya no fabrican de esos, tendrás que tener el álbum completo). Saca tu lado niño, tu lado friki, tu lado intelectual, tu rollo de pasota, tu rollo de malote, tu rollo de “responsable”,tu rollo psicótico. Aquí nadie juzga a nadie, aquí nadie menos precia a nadie. Todos somos distintos, ¿No?
Toda nuestra vida nos la pasaremos soñando. Cuando somos niños soñamos con ser unas princesas o unos superhéroes, nos imaginamos un castillo y un mundo encantado lleno de seres fantásticos. Cuando crecemos pensamos en como sera nuestra vida el dia de mañana y soñamos. Unos sueñan con vivir solos, sin compromiso, en el dinero y la fortuna; otros prefieren una vida sencilla con una pareja feliz e hijos; otros quieren tener un buen trabajo que les proporcione una vida fácil y mucho prestigio; a otros les gustaria convertirse en gente famosa dando a enseñar su gran talento artístico al mundo.
Hay un sinfin de sueños, todos distintos; pero todos soñamos con algo y eso; nos hace humanos.
Cada vez nos encontramos en un mundo más competitivo en
todos los aspectos de la vida. Hay competitividad en el gobierno,
competitividad artística y sobretodo competencias laborales. Ahora viene la
pregunta, ¿Nos favorecen?
En un cierto sentido las competencias son buenas, tener unas
expectativas, unas metas, unos objetivos que nos motiven para sacar todo lo
bueno que tenemos y mostrarlo al mundo. Querer siempre más y nunca menos,
querer llegar a lo más alto.
El problema está cuando lo que queremos es superar al otro
ser superiores o al menos intentarlo. Eso solo nos hace personas egoístas,
avariciosas. ¿No todo el mundo tiene derecho a saborear el éxito?
Hay muchas personas talentosas, trillones de personas
inteligentes, espabiladas. Sin embargo personas trabajadoras no hay tantas.
Como en la primera entrada que publiqué, todos somos distintos; cada persona
tendrá su camino específico para llegar al triunfo, ninguno se repite. Por eso
entonces tenemos que encontrar el nuestro en nosotros mismos sin poner el
listón en otra persona y querer superarla a toda costa, pon tu propio listón
con tu nombre y apellido y súbete a él para poner un segundo todavía más alto.
Opino conclusivamente que las competencias pueden hacernos
bien y pueden hacernos mal, todo depende de contra quien compitamos. Si
competimos contra otros solo nos frustraremos al darnos cuenta de que nadie es
perfecto y siempre habrá alguien mejor que tú. Sin embargo las competencias
personales pueden extraernos mucho más de nuestro talento, el competir contra
uno mismo es la clave, tratar hacerlo mejor que la última vez, no quedarse un
una cifra sino aspirar siempre a más. Si sale mal una vez, volver a intentarlo.
Querer es poder y el fracaso es la clave del éxito.
La pintura ha pasado por el clasicismo y el impresionismo,
hasta el surrealismo y las presentes
obras abstractas que no hay quien entienda. El cine ha pasado de representar
obras clásicas, a películas llenas de acción, romanticismo, terror o, incluso,
irracionales. Existen tanto pinturas buenas como películas malas, la esencia
está en encontrar la inspiración en el trabajo y sacar a florecer una nueva
idea.
Sin embargo, si nos referimos al término musical las
canciones son cada vez peores, sobre todo los cantantes en España. Admito que
debido a mi juventud no me disgustan ese tipo de géneros no están nada mal para
escucharlos con los amigos en algún bar o discoteca pero hasta aquí hemos
llegado.
Años atrás grupos de jóvenes promesas se reunían en los
garajes y con solo una guitarra una batería y un teclado podían crear música,
pero no el tipo de música que hoy conocemos. Música que te hacía llorar, reír,
recordar, añorar. Se trataba de canciones que transmitía sentimientos
verdaderos, de felicidad, tristeza o simplemente contaba una historia que te
podía hacer sonreír o te podía producir nostalgia, recordar a alguien o a algo.
Eso sí que es música no como la mayor parte de los grupos estrella de ahora que
tienen muchas de sus canciones “cantando” la misma frase durante 5 minutos, yo
a eso no lo llamo música.
Muchos cantantes han sido fieles a su estilo conforme han
ido pasando los años, no han querido engañarse a sí mismos y han seguido
componiendo su música, no la música que se supone que vende más. Los Beatles,
por ejemplo, siguen siendo escuchados, se
siguen vendiendo sus discos y sus nombres se siguen nombrando por las calles
urbanas. Pocos son los artistas que siguen su estilo propio, pero los hay.
Los “Cantantes” actuales, por llamarlos de algún modo, no
tienen ningún mérito. A muchos les componen las canciones o simplemente, no
cantan apenas. La cuestión es que estas personas están más consideradas
artísticamente que otras muchas que se lo merecen mucho más.
Y yo me pregunto, ¿Se debe a la
hipocresía de la gente que deja llevar por la emoción del momento o es que
somos muy pocos los que sabemos apreciar la música de verdad?
miércoles, 28 de marzo de 2012
Nunca pensé en hacer un blog, ni se me paso en ningún momento por la cabeza, pero en un arrebato de los mios he decidido crear uno aunque no se muy bien todavía que publicar en él.
En primer lugar soy una chica "normal", con una vida "normal", con una familia "normal", con unos amigos "normales", y una personalidad "normal". Pero, ¿Existe alguien normal? Al menos nadie que yo conozca... cada persona tiene su "qué". Hay chicos que gritan como princesas encerradas en una torre, chicas que gritan como borregos, profesores perturbados, policías delincuentes, amigas que se meten todo el plátano en la boca, amigos que ve bailan solos por la calle, chicas que les gustan los vestidos naranja butano, chicos que se fotografían en el espejo y se presentan a modelos, amigos que se ríen de todo y les sale la leche por la nariz, amigos que les gusta fingir otra personalidad cuando conocen a alguien nuevo, amigas que solo se arreglan si quedan con hombres, amigas que cambian la voz sin darse cuenta, amigas que de repente les da por hablar como gente de élite...
Podría seguir y seguir hablando y no llegaríamos a un fin. No hay persona que podamos calificarla como una persona normal, de hecho, no se lo que significa la palabra "normal".
¿Normal es quien se porta como un robot?, ¿Es quién solo ríe, solo llora o solo actúa si es su deber? (como decía Kant). ¿Es quién nunca hace una sana locura?, ¿Quien solo hace sus deberes de cada día y no piensa que hay mucho más que hacer como respirar un poco de aire puro(en realidad un cigarro) y tener unos minutos de relax? ... NO!
La persona normal no existe o simplemente lo normal es ser raro o tener algo que te haga distinto. Si eres distinto, si tienes algo que te haga destacar, algo que solo te identifique a ti, algo que solo hagas tú, algo raro, absurdo, tener ese algo distinto, te hace normal.
Si todos fuésemos iguales, seríamos unas simples máquinas, y, en realidad, los más pequeños detalles son los que nos hacen grandes.