Viva a la fiesta, viva al alcohol, viva al tabaco y al
descontrol. Qué bien sienta de vez en cuando (cuanto más en cuanto mejor J ) irte de copas con
los amigos disfrutar de la noche como si no existiese la mañana. Hoy me he
despertado algo resacosa, al despertador le ha dado por funcionar bien justo
hoy (que casualidad), mi padre ya me ha visto despierta y alé, a comprar el
pan.
Es curiosa la forma en la que a medida que el tiempo pasa
cambiamos nuestra forma de pasarlo bien, algunos jugaban a Pokemon, (casi todos
los tíos, aunque les cueste reconocerlo), algunas a princesas o a las
famosísimas bratz que parecían unos chupachups con un cuerpo diminuto y
alargado, una cabeza como un globo aéreo y unos ojos igual de grandes que sus
manos, sin olvidarnos de los pies intercambiables (Ojalá eso se pudiera hacer,
que cómodo sería… J)
Aún recuerdo como le ponía la cocina a mi madre, llena de
masa incomestible por las paredes en un intento de galletas (No fue mi culpa,
los botecitos de sal y azúcar eran indiferenciables, haber puesto etiquetas).
La de vasos rotos, vestidos rasgados (demasiado largos para mí), bolsos
pintados (demasiados sosos para mí) y tacones partidos (estaba demasiado alta con ellos puestos),
¿y alguno de vosotros pintó con permanente en las paredes? (No entiendo los
enfados, era una verdadera obra de arte).
Ya crecimos un poco y pasamos de las muñecas y de los cromos
manga, ahora los cromos son de futbol y las chicas intercambiamos pegatinas.
Los chicos el recreo lo pasan con una pelota y nosotras nos sentamos en
corritos con nuestras conversaciones: “lo ten”, “No lo ten”, “te lo Cam!”.





Los cromos se esfumaron y había que entretenerse con algo.
Por eso se recurre a comprar ese primer paquete de tabaco. Se solía comprar un
paquete entre todas las amigas y nos escondíamos en la esquina del recreo
sintiéndonos unas autenticas profesionales del espionaje y como si estuviéramos en el programa de
protección de testigos. (Que risa más tonta te entraba).
Ya empezábamos a dar una vuelta los viernes por la tarde, a
merendar y luego al cine. Como eso empezó a parecer aburrido y repetitivo,
recurrimos al botellón que todavía se repite en ocasiones. De botellón en el parque a botellón en casa, y de botellón
en casa, a ir de cubatas. Primero los de garrafón en un
bar de chinos que si no venden a menores, quiebran. Después ya pasamos a
reunirnos con toda la gente en los mismos bares, en unos tienes suerte y de
dejan entrar y en otros no. “Tengo 18 pero el carnet lo tengo en casa, pero le
juro que los tengo”. Hay otra mejor “Tengo el carnet en el coche, anda no me
hagas ir a buscarlo”.






La vida es corta, disfrútala, si te apetece hacer una locura, hazla, si quieres pintar la pared, píntala, si te apetece jugar a Pokemon, juega a pokemon, cambia tus cromos (ya no fabrican de esos, tendrás que tener el álbum completo). Saca tu lado niño, tu lado friki, tu lado intelectual, tu rollo de pasota, tu rollo de malote, tu rollo de “responsable”,tu rollo psicótico. Aquí nadie juzga a nadie, aquí nadie menos precia a nadie. Todos somos distintos, ¿No?
Toda nuestra vida nos la pasaremos soñando. Cuando somos niños soñamos con ser unas princesas o unos superhéroes, nos imaginamos un castillo y un mundo encantado lleno de seres fantásticos. Cuando crecemos pensamos en como sera nuestra vida el dia de mañana y soñamos. Unos sueñan con vivir solos, sin compromiso, en el dinero y la fortuna; otros prefieren una vida sencilla con una pareja feliz e hijos; otros quieren tener un buen trabajo que les proporcione una vida fácil y mucho prestigio; a otros les gustaria convertirse en gente famosa dando a enseñar su gran talento artístico al mundo.
Hay un sinfin de sueños, todos distintos; pero todos soñamos con algo y eso; nos hace humanos.
y, recordar:
No sueñes tu vida, vive tu sueño.