Tras numerosos fracasos y experiencias he llegado a la
conclusión que la raza humana no sabe el significado del verbo “querer” y si lo saben no se atreven a nombrarlo (Igual que Voldemort)
Querer un helado, querer aprobar, querer entrar en el
Operación Triunfo (LOSER)… Se puede querer muchas cosas en esta vida a parte de
dinero y un bien estar en el futuro. Pero cuando hablamos de querer a una
persona las cosas se complican.
Una chiquilla que lleva con su churri una semana
conociéndolo el mismo día que empezaron a salir, dice que ya lo quiere. Puede
que le guste, que se halla enamorado perdidamente de él, pero “querer a
alguien” es muy pero que muy distinto a “enamorarse de alguien”.
Para llegar a querer a alguien debes conocerlo bien, porque
no puedes querer algo que no conoces. Puede llamar tu atención o despertar tu
interés, pero no quererlo.
Si no sabes si la quieres, es que nunca has querido a nadie,
si no la quieres, deja de jugar, y si la quieres se hombre y díselo. Es posible
que se asuste y piense que es un error porque no te quiere perder como amigo, tiene
miedo a que salga mal; es posible que lo intentéis y salga mal, desapareciendo
por completo la relación que teníais en la amistad. Pero cabe una posibilidad
de que salga bien, aunque sea una entre un millón, merece la pena intentarlo.
Si no actúas, jamás harás nada útil; sin el riesgo, la vida no tiene sentido.
Para ganar tienes que arriesgar; aplasta y no seas aplastado. Sal del pozo, no
te quedes en el pozo. Si no te asomas por el barranco, nunca sabrás si había un
abismo o se encontraba el paraíso. Merece la pena asomarse, recuerda que en tu
espalda tienes un paracaídas.
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